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EL CINE DE VALLADARES

     
   

ENSAYO SOBRE EL CINE DE VALLADARES
Por Miguel Couselo · Escritor, Historiador y Crítico de Cine del diario Clarín

¿Puede deslindarse a Buñuel de la esperpéntica o a Berlanga de la picaresca; o a Chaplin de Dickens y el folletinismo; o a Einstein de la monumentalidad clásica; o de los renovadores franceses de los ‘20 del surrealismo; o al cine alemán del expresionismo; o a la épica del western de la crónica norteamericana del siglo XIX?

Todo esto para llegar a Edmund Valladares y su obra cinematográfica, o explícitamente para llegar a la premisa que Valladares, director cinematográfico, no se explica sin el Valladares pintor, con una búsqueda incesante, ha forjado una expresividad vital para el cine.

Vale aún más por ser Edmund Valladares argentino, es decir latinoamericano. A grandes trazos debe recordarse que el cine brasileño no se explicaría sin el revulsivo literario guión pictórico de medio siglo, o al rescate que los mejicanos, a través del cine, nos deja trasuntar del muralismo.

Sin duda, en Edmund Valladares las incidencias son menos evidentes en apariencias, sin embargo, este artista ha ido creando un estilo que es imprescindible para el mismo cine argentino. Este investigador implacable de la imagen, no por mimetismo, sino por asimilación, va  al cine desde la modestia y la anti-espectacularidad, unísono a los temas populares, ciudadanos. Dirá lo suyo sin inclinación panfletaria ni desprolijidad. Está a la saga de poetas como Carriego, Homero Manzi, Discepolín, películas breves, en donde también se incorporan sus pinturas, y poéticamente otean el paisaje de barrio, los destinos de mujeres y hombres humildes, el perfume sensual de un lirismo cotidiano, y los versos entre nostálgicos y desesperados del tango.

Su primer largometraje Nosotros, los monos, sin esquivar, en compensación de la gloria de premios y de reconocimientos de la mejor crítica nacional e internacional. El film es una tremenda requisitoria contra la barbarie del boxeo, una mercancía deshumanizada, donde la insensibilidad llega hasta la muerte. Una posible relación del pintor con el director cinematográfico, surge de los enunciados por Einstein, de que es indispen sable que las reglas de la composición dependan del contenido y del objetivo de la obra, sea un cuadro, una película, una escultura, un libro. Valladares trasciende en este largometraje, Nosotros, los monos, por tener él personalmente y esencialmente una actitud ética.

Bajo la arbitrariedad dictatorial hubo que padecer que su segundo largometraje Las Siervas (1971), referido a la explotación de las mujeres de tierra adentro en la metrópoli, será secuestrada.

Otro título, El Sol en Botellitas, se realiza con grandes dificultades económicas, ya que Valladares no entra en los sueños hollywoodenses.
 
 
       
   
I LOVE YOU… TORITO
Por Geralio Tarasow · Crítico de Arte y Musicólogo

Inventiva, originalidad, renovación son los ingredientes que aporta I Love you… Torito, de Edmund Valladares a la cinematografía argentina que está atravesando por una etapa positiva, en la cual ha logrado diversos reconocimientos internacionales y cuyos más recientes logros junto a la película que nos ocupa podrían extenderse, siempre dentro de las producciones de bajo presupuesto, a Herencia (Paula Hernández) y Bolivia (Adrián Caetano).

I Love You… Torito es lo que se denomina una película de director, ya que Edmund Valladares como un experto maestro de ceremonias yuxtapone hábilmente los segmentos con intérpretes de carne y hueso en los que está reflejada la tragedia, las fotografías y los noticieros que reflejan el entorno socioeconómico en el cual se desarrolla la historia y los cuadros de sainete, cuyo humor vitriólico retrata con gruesas pinceladas la cotidianeidad de la época en la cual transcurre la fugaz trayectoria de Justo Suárez. Y lo de gruesas pinceladas viene a cuento, por- que Valladares, reconocido artista plástico, impregna con su oficio cada una de las escenas.
 
       
   

UNA EXCELENTE HISTORIA ESTÉTICA
Por Gabriel Frydman · Filósofo y Crítico de Arte

I Love You… Torito, de Edmund Valladares, es una película vanguardista, singular y conmovedora, que irrumpe con una nueva estética dentro del cine nacional. El film compuesto por un variado mosaico de lenguajes; las artes plásticas, la música, la poesía, el teatro popular de principios del siglo pasado el sainete, una conmovedora narración, y una rigurosa investigación histórica de más de dos años de trabajo, es una combinación mágica para contar a partir de la vida de un ídolo popular, como fue el boxeador Justo Suárez, una obra estética.

 
       
   
EL SAINETE
Por Adolfo Martínez · Escritor y Director de la página de Cine del diario La Nación, de Buenos Aires

Artista plástico, montajista y cineasta, Edmund Valladares se inscribe en la no demasiada extensa lista de directores argentinos que permanentemente luchan “por el cine verdad”. Para Valladares, sin embargo, esta nueva propuesta I Love You… Torito, colmó sus exigencias y añadi&oacute el paralelismo entre la existencia de Justo Suárez y las ciclotímicas circunstancias de nuestra realidad. Escenas de sainetes de la época, que intentan apuntalar lo que la pantalla resalta con indudable fuerza. Estos fragmentos sainetes son posiblemente, los medios más apropiados para que el film pierda algo de su fuerte vigor otorgándole gran originalidad. Pero Valladares es fundamentalmente, un hombre que hace de las figuras y de los colores el ideario de sus puestas en escena; y así como una cámara inquieta, con un nervioso montaje, con una apropiada música, y una inteligente visión de luces y encuadres, hace de I Love You… Torito un film distinto, atípico en cuanto a su realización y subyugante en su propósito de encaminar un relato en el que subyace la nostalgia por una Argentina perdida en el humo del tiempo, y recrea la problematizada vida de aquél Torito de Mataderos que, como muchos de los mitos populares, murió pobre y alejado de las luces y de los aplausos. Valladares, maestro de la pintura, retorna con vigor a su trayectoria de cineasta.
 
       
   

A LAS NUEVAS GENERACIONES
Por Humberto Ríos · Director de Cine y Rector de la Universidad de Cine Argentina

Creo que tu film I Love You… Torito merece todos los elogios que apuntalen la gran audacia de una propuesta creativa, tan escasas en estos momentos de homogeneización audiovisual, del que hacés gala al romper las fronteras de lo ficcional y lo documental, y proponer una nueva lectura desde la realidad subjetiva del personaje y desde tu apasionada semi-objetividad. Los múltiples ángulos desde donde es viable observar un acontecimiento, no es extraño en el cine, pero en el caso de
I Love You… Torito
, es particularmente importante. No en vano que el Valladares que conozco no está hecho de una sola materia, ya que como investigador en tu vida artística como pintor, escultor, dibujante, escritor, cineasta, y quién sabe cuántas obras habilidades, haría suponer, por lo menos, que la propuesta de tu universo fílmico tendría estas mismas cualidades y las mismas audacias. Tu film es además una lección de generosidad para las inquietudes de las nuevas generaciones.

 
       
   

17° FESTIVAL DE MAR DEL PLATA
Por Héctor Peirou · Director de la página de Espectáculos del diario La Capital de Mar del Plata

Dentro del 17° Festival del cine de Mar del Plata, se proyecta la película I Love You… Torito, de Edmund Valladares, este producto más que lanzado, por cierto, es una lúcida e inteligente mirada hacia todas aquellas personas que luego de vivir la plenitud del triunfo, y de haber transitado la gloria, el poder y el dinero, por distintas circunstancias concluyen sus días de manera trágica y dolorosa. El film es una revisión de su época, porque en cada tramo está presente el marco político e histórico, en que transcurrió la corta vida de Justo Suárez. Violento, pero también poético, histórico, pero también humano, dramático, pero también creíble, porque es ésta la vida de un hombre que soñó con salir de la pobreza y la marginación, y lo logró. El film de Valladares, es para verlo con el corazón encogido, pero con los ojos bien abiertos porque nos va mostrando el testimonio auténtico de un hombre que supo soñar, poner lo mejor de sí para llegar, pero que no pudo torcer su trágico destino. I Love You… Torito, de Edmund Valladares, es sin lugar a dudas, un aporte sensible e inteligente a nuestra industria cinematográfica.

 
       
   
NOSOTROS, LOS MONOS
Por César Magrini · Escritor, Ensayista y Crítico de Arte Integral de Buenos Aires .

(...) una realización que emplea un lenguaje no por directo menos valioso, no por cotidiano menos elevado Valladares sabe que el cine casi siempre para ser sinónimo de calidad, para conquistar jerarquía y el reconocimiento de los "entendidos" ha acudido casi sin excepción a una manera de expresarse que no ha sido ajena (salvo en el neorrealismo) a la exquisitez, al alambicamiento de la cultura, al "elitismo". Pero él desdeña esa torre de marfil y por caminos opuestos el da una exposición cruda y directa que vale más que pilas y pilas de pseudos eruditos tratados de sociología. Y todo ello sin descuidar la esencia misma del cine, la imagen, pero despojada de todo virtuosismo, de toda afectación. Es preciso destacar, y con mayúsculas, que por fin el cine argentino ofrece con Nosotros, los monos, de Edmund Valladares, una realización digna plenamente lograda, que acredite para su director una significativa cuota de talento, utilizado con honradez, así como un criterio y oficio inobjetables.  Despojada de toda sombra de demagogia barata, -el film- ofrece en cambio un mundo conmovedor por su capacidad de ternura. El director domina su oficio, desarrollando la historia en nivel ponderable.